Cuando decidi llevar el cabello corto: Una graciosa anécdota para compartir

Cuando yo tenia 16 años, apenas aceptaba y me caía el veinte de ser 100% lesbiana. (o al menos asumirme como tal)
A esa edad, apenas terminaba la secundaria y me había desilusionado por completo de mi primer amor, un amor de estudiante, (no se preocupe, esa otra historia que platicare en otra ocasión para no desviarnos del tema del cabello).
Acababa de iniciar mi educación en bachillerato y por lo mismo, decidí que era momento de cambiar mi look por algo que denotará una nueva etapa en mi vida. En ese entonces, mi cabello tenia una extensión aproximada a la altura del pecho, osea que ya estaba algo largo y aunque estaba decidida a cortarlo, como que siempre dudas un poquito por temor al cambio.

Y...¡zaz! de un día para otro que me corto el cabello estilo pixie. (Casi de niño, pues)
*Derechos de la imagen a quien corresponda

Aunque yo estaba fascinada con mi nuevo look y lo bien que según yo me veía, mi familia no estaba del todo satisfecha con mi decisión tan drástica. Apenas caía la noche cuando mi mamá llego tranquilamente de trabajar y se llevo la sorpresa del año al encontrar a su hija pelona, casi se desmaya de la sorpresa. Era la primera vez que cortaba tanto mi cabello en toda mi vida.
Su reacción no es precisamente algo agradable de recordar. Entre otras cosas, menciono que había quedado horrible, toda trasquilada, que me veía orejona, y fea como nadie en el mundo.
Podré ser muy macha y lo que quieran, pero cuando me dijo eso sentí que había cometido el mayor de los errores con mi cabello y me fui llorando en dirección al patio para ocultar mi pena y mis lagrimas de vergüenza. Me subí a un árbol y ahí estuve por varias horas llorando de arrepentimiento por haber hecho una tontería con mi cabello. Casi 3 horas después de la regañiza por parte de mi mamá, llego mi papá a la casa. Se dio cuenta que yo estaba trepada arriba del árbol y las lagrimas bajaban por mis mejillas sin control.
Me animaba a bajar para preguntarme que me pasaba y lógicamente, estaba preocupado de verme en ese estado tan desconsolador.
Por supuesto, yo no iba a bajar porque me daba pena y porque no quería que mi papá me viera toda fea y sin pelo.
Después de mucho intentarlo, al fin logro convencerme y baje del arbol hasta su lado. Sin embargo, su reacción fue totalmente opuesta a la que tuvo mi madre al verme. Al contrario, dijo que me encontraba más bella que nunca, que en verdad me favorecía el corte pues mostraba mas largo y elegante mi cuello, y que me veia muy hermosa.
Aunque parezca poco relevante o incluso tonto, sus palabras me animaron y me ayudaron a sentirme mejor con mi decisión de llevar el cabello corto. También me enseñaron una lección muy importante: "Lo sencillo que es lastimar a una persona con nuestros comentarios hirientes sin pensar antes de hablar."

Si tu hermana es muy morena, por ejemplo, y decide pintarse el cabello de rubio platinado y le queda fatal, lo más lógico es que expreses tu opinión sincera (si es que te lo pide). No echándole en cara lo tonta que fue al tomar una mala decisión, (errores cometemos todos), más bien expresando lo que se ve bien en ella ahora. (Tal vez sus ojos lucen más, se ve más animada, o tan solo se nota que a ella así le gusta y se siente cómoda con ella misma).
Cuando hacemos un cambio a nuestra apariencia, de alguna manera nos sentimos inseguros de ser rechazados por quienes nos rodean. Por eso, a veces pedimos su opinión antes de llevar a cabo cualquier cambio extremo de look en mi caso.

También aprendí que si yo me siento cómoda con mis decisiones, no me importa en lo absoluto lo que piensen los demás de mi. Pueden estar o no de acuerdo en como me veo, pero ese no es problema mío.El problema lo tienen otros.

Ahora que lo pienso, fue muy gracioso ese incidente con mi madre. No puedo enojarme con ella por algo sin importancia, ella acostumbra decir lo que piensa sin importarle los sentimientos de los demás.

Después de compartir esta historia en el blog, tal vez alguien tuvo una experiencia similar y sienta la confianza que este tipo de cosas suceden más a menudo de lo que creemos. No es tan grave y con el tiempo las puedes recordar con gracia.

Un saludo c:


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