Urgencias y traiciones en la sala de espera



Me aleje de la sala de urgencias con paso firme y llevando en la mano mi viejo paraguas.

Los doctores dijeron que el accidente había sido por causa de una distracción al conducir.
Una imprudencia el mandar un mensaje mientras aceleraba hasta llegar al limite permitido en la carretera.

Me sentí preocupada apenas me avisaron de su accidente: ¿Estará bien? ¿a donde iba con tanta prisa?
Llegue llorando producto de los nervios rezando a cualquier dios que quisiera escuchar mis oraciones. Ahí en la sala de espera, estaban sentados sus amigos. Se veían incómodos, como si mi presencia los pusiera en alerta. No había señales de sus padres.

"Sara..." escuche una voz a mis espaldas. No le di importancia y camine hasta la enfermera que preocupada anotaba el ingreso de los demás desafortunados pacientes sentada detrás de su escritorio.
-¿Señorita, como esta mi novio?- pregunte con un sollozo.
-¿Cual novio?- me contesto con un tono áspero y cortante.
-El chico que acaba de chocar en carretera...tengo entendido que lo trajeron para acá.
-Ah si, el muchacho del mensaje. Jovencita, su novio tuvo mucha suerte al no haber muerto. Tienen que ser más cuidadosos al mandar mensajes y conducir.

No entendí bien a que se refería, pero igual no le di importancia.
No quise sentarme con sus amigos, seguían observándome con incomodidad mientras susurraban entre ellos. Regrese sobre mis pasos y me senté junto a una señora que con fuerza sujetaba entre sus manos un rosario y murmuraba oraciones. Me sentía tan preocupada que sus palabras de alguna forma me calmaban un poco.

Cerré mis ojos y poco a poco me quede dormida. No supe cuanto pero desperté al escuchar una voz aguda y chillona preguntando a los amigos de mi novio que era lo que sucedía.
-Le mande un mensaje para que nos viéramos cuando saliera del trabajo- le explico a los muchachos que miraban petrificados mi reacción.

Había unido las piezas del rompecabezas.
No dije nada, únicamente me levante y camine con calma hasta la puerta del hospital, no tenia caso continuar ahí si la salud de mi ex novio no estaba en peligro.
Pude sentir la mirada altanera de la chica de rubios cabellos sobre mi cuando pase a su lado.

-Díganle por favor cuando despierte, que no mande mensajes cuando va en carretera. Se necesita ser estúpido para engañar a su ex novia y casi morir en el mismo día.


Me aleje de la sala de urgencias con paso firme y llevando en la mano mi viejo paraguas.




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1 comentario

  1. El relato está bien. La protagonista no cae en el lugar común de sentirse culpable. ¿Fue su llamada la que hizo que él contestara mientras manejaba a bastante velocidad? Y, en tal caso, ¿podría acaso sostenerse que quien llamó pudo haber tenido alguna culpa? Creo que no y el relato lo pone de manifiesto en la impasibilidad de la novia que es la protagonista del cuento y que narra lo sucedido como si le hubiera ocurrido a otro.- Ella se aleja con paso firme llevando en su mano su viejo paraguas.-

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