Confianza de ilusiones y palabras no expresadas

"-Familia: en esta calurosa tarde de verano donde la alegría y el buen humor reinan en el ambiente, me gustaría comunicarles que he encontrado finalmente el motivo de mi existencia, esa causa por la que mi vida tiene sentido, donde la pasión se apodera de mi alma y el universo entero conspira a mi favor para crear belleza a través de mis manos, con apenas unas pocas herramientas y muchísimas ganas de trabajar en aquello que amo.
Familia: voy a ser escritora."
Ok, no fue tan poético como lo que acabo de mencionar pero realmente me hubiera gustado comunicarle a mi familia de una bella manera mi decisión de dedicarme a la escritura como oficio.
Realmente, les comunique mi deseo de escribir de manera profesional cuando estábamos cenando unos tacos en la comodidad de nuestro comedor, mientras nuestra televisor negra de 21 pulgadas (de las gordotas y pesadas de antes) transmitía un partido en vivo de fútbol entre el América y Cruz Azul.

Como se pueden imaginar, ni mi hermano ni mi papá me pusieron atención por estar más pendientes sobre la atajada de Paco Memo, solo asintieron mecánicamente y continuaron gritando al aparato como si el portero fuera capaz de escucharlos a través de nuestra vieja tele con aspiraciones a convertirse en una especie de teléfono entre ellos y el campo de juegos.
Mi mamá, por otro lado, soltó una risita (aún no se si como una pequeña burla a mi nueva revelación de vida) y luego me advirtió con ese tono maternal que raya entre el chantaje y una leve sugerencia características de nuestras progenitoras: "cuidadito con descuidarme la escuela por enfocarse en tonterías que a la larga no le va a dejar nada bueno". Si má.

Diversión infinita

La única que alguna vez sugirió que podía dedicarme a la escritura de manera profesional, fue una ex novia que tuve en la secundaria a la que siempre le regalaba los poemas (muy malos por cierto) que escribía para ella entre clase y clase. 
Aparte de un par de cuentos donde la protagonista llevaba su nombre, nadie más se entero que yo escribía hasta que llevamos la materia de "taller de lectura y redacción" donde mi profesor por casualidades del destino se topo con uno de mis escritos y se intereso en ellos.

Fue entonces cuando el me explico que mi trabajo tenia oportunidad de competir en varios concursos organizados por gobierno del estado para promover la literatura entre los chavitos de mi edad. Primero habia que competir entre las escuelas de la región, luego a nivel municipal, y para calarnos rematábamos con la competencia a nivel estatal. Si tu trabajo era lo suficientemente "bueno", tendrías el honor de competir a nivel nacional para que tu nombre apareciera en los periódicos mas importantes del país cuando te anunciaran ganador.

La verdad nunca supe en que quedo el concurso, yo creo que perdí porque nunca vi mi nombre en ningún periódico felicitándome por mi desempeño en un concurso organizado por quien sabe quien, pero eso si, me lleve varios reconocimientos por participar en las etapas del concurso. Mi profesor tampoco me dijo en que quedo la dichosa competencia simplemente se hizo wey y no volvió a mencionar el asunto.
Es increíble que a alguien le interesara leer unas lineas escritas por una muchachita confundida y algo torpe de 14 años, pero el apoyo del profesor me hicieron sentir que tal vez dedicarme a eso de las letras era lo que yo quería hacer por el resto de mi vida.

A los pocos años, el profesor dejo de asistir a la secundaria. Nunca supe por que, aunque muchos compañeros decían que su esposa había enfermado y la había llevado a Acapulco para un tratamiento.
Nunca le pude dar las gracias por haber confiado en la calidad de mi trabajo como para inscribirme en ese concurso del que ninguno de los dos supimos como quedo o quien gano.
Tampoco le di las gracias por las palabras de aliento que en ese momento me ayudaron bastante para mantener un equilibrio en mi caótica vida de puberta.

A final de cuentas, el (y mi ex novia) fueron los primeros en creer en mi. Y eso amigos míos, es una de las pocas cosas que guardo con cariño en mi memoria.


Aquí tenemos una semejanza de la cara de Susy cuando esta concentrada escribiendo



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